El SEPRONA frena las rutas ilegales de motos de enduro en zonas protegidas de Fuerteventura

La Guardia Civil identifica a los responsables de varias empresas que operaban en áreas restringidas por reproducción de aves, enfrentándose a multas de hasta 300.000 euros.

FUERTEVENTURA

17 de junio de 2026

El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Comandancia de Las Palmas ha asestado un importante golpe a las actividades turísticas clandestinas que atentan contra el medio ambiente. Los agentes han logrado identificar a los conductores y responsables de varias empresas que se dedicaban a organizar y promocionar de forma ilegal rutas de enduro en motocicleta por espacios naturales estrictamente protegidos de la isla de Fuerteventura.

Estas incursiones motorizadas se estaban llevando a cabo en áreas de alto valor ecológico que, actualmente, se encuentran bajo cierres preventivos y restricciones temporales dictadas por el Cabildo de Fuerteventura. El objetivo de estas prohibiciones es garantizar la tranquilidad y la supervivencia de las aves autóctonas durante su delicado periodo de reproducción. Debido a la gravedad de los hechos, las infracciones detectadas podrían acarrear sanciones económicas que alcanzan los 300.000 euros.

Impacto en zonas ZEPA y ZEC

La intervención del cuerpo armado comenzó tras recibir diversas informaciones que alertaban sobre la proliferación de negocios vinculados al denominado "turismo de motor". Estas empresas presuntamente publicitaban y realizaban recorridos campo a través saltándose la normativa vigente.

Tras iniciar las pesquisas, el SEPRONA confirmó que los motoristas invadían áreas catalogadas como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zonas Especiales de Conservación (ZEC), espacios integrados en la Red Natura 2000 que cuentan con el máximo nivel de protección ambiental debido a la fragilidad de sus ecosistemas y las especies que los habitan.

Riesgo de sanciones: El uso de vehículos de motor fuera de las pistas autorizadas y el quebrantamiento de las vedas biológicas temporales están tipificados como infracciones muy graves en la legislación ambiental, cuyas multas pueden llegar hasta los 300.000 euros para los promotores de estas actividades.

Una vez recopilados los indicios necesarios y localizados los puntos calientes donde operaban de forma furtiva, los agentes han intensificado las labores de control y vigilancia en el norte y centro de la isla para erradicar por completo estas prácticas destructivas para el territorio majorero.

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