La reciente actividad sísmica no aumenta el riesgo de erupción a corto ni medio plazo en Tenerife
El Comité Científico del Plan Especial de Riesgo Volcánico confirma que los enjambres sísmicos registrados desde el 7 de febrero no implican un escenario eruptivo inminente
Tenerife, 19 de febrero de 2026. El Comité Científico de Evaluación y Seguimiento de Fenómenos Volcánicos (CCES), integrado en el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en Canarias, se reunió este jueves para analizar la actividad sísmica registrada en Tenerife desde el pasado 7 de febrero. Los expertos coincidieron en que los episodios detectados no suponen un incremento de la probabilidad de erupción volcánica a corto ni a medio plazo, aunque la actividad anómala que se observa en la isla desde 2016 continúa mostrando una tendencia al alza.
Según detallaron, desde principios de mes se han registrado varias series de eventos sísmicos de baja frecuencia y tres enjambres sísmicos con cientos de eventos híbridos cada uno. Pese a ello, no se han detectado cambios en otros parámetros clave, como la emisión de gases o la deformación del terreno, lo que descarta un proceso magmático ascendente inmediato.
Los eventos de baja frecuencia —alrededor de un centenar— se localizaron al oeste de Las Cañadas del Teide, a profundidades de entre 10 y 12 kilómetros. Aunque este tipo de señales ya se había observado en años anteriores, nunca con la duración y continuidad actuales. El episodio más destacado tuvo lugar el 10 de febrero, cuando se registró una señal continua de baja frecuencia durante más de hora y media.
En cuanto a los enjambres sísmicos híbridos, el primero se produjo entre el 12 y 13 de febrero, con más de 400 eventos; el segundo, entre el 16 y 17 de febrero, con al menos 1.400; y el tercero comenzó el 18 de febrero, superando ya el millar de eventos en el momento de la reunión. Todos ellos se localizaron al oeste de Las Cañadas, a profundidades de 8 a 9 kilómetros, y ninguno ha sido sentido por la población debido a su muy baja magnitud.
El CCES continuará analizando la evolución de esta actividad y reforzará la vigilancia volcánica en la isla, manteniendo la coordinación entre las instituciones científicas y de protección civil.
