ūüí•"Censura pol√≠tica al concierto de Mestisay en las Dunas de Maspalomas" Olga Cerpa

29/11/2022

Sobre la censura política a un concierto

Cada 1 de enero, al caer la tarde, mientras disfrut√°bamos c√≥mo se ocultaba el sol detr√°s de la figura del faro de Maspalomas, comenz√°bamos nuestro concierto de A√Īo Nuevo en el Mirador de las Dunas, en Gran Canaria. Ha sido este un evento muy singular que ideamos, creamos y pusimos en marcha en el a√Īo 2017 con no poca ilusi√≥n y esfuerzo; empujados por el inter√©s en proyectar una actividad musical, en un paraje singular de nuestra geograf√≠a, que conectara con la realidad tur√≠stica de parte de nuestra isla, muchas veces desconocedora de la realidad cultural que se hace en ella.

Tuvo un inmediato √©xito, desde la primera edici√≥n; asist√≠a p√ļblico de toda la isla y tambi√©n muchos turistas con estad√≠a en la zona. Obviamente a ello contribuy√≥ la cercan√≠a con el p√ļblico a prop√≥sito de la sencilla propuesta esc√©nica que planteamos al querer integrarnos – e integrar a los asistentes, sin agobios de innecesarias infraestructuras esc√©nicas - en la singular propuesta arquitect√≥nica del Mirador. Con una artesan√≠a de medios que cuidaba la presencia de las Dunas y su entorno, lo extraordinario del espacio natural, la maravilla clim√°tica del sur grancanario y el d√≠a y la hora en el que se desarrollaba hicieron el resto.

Pero este a√Īo no ser√° as√≠: durante los √ļltimos cuatro meses hemos intentado contactar por diversos medios con la concejal√≠a de Cultura del Ayuntamiento de San Bartolom√© de Tirajana para activar su colaboraci√≥n en la cita anual, obteniendo el silencio como respuesta. Ya en la convocatoria pasada comenzaron a surgir tensiones con la concejala responsable de dicha √°rea en ese municipio, Elena Espino, perteneciente al partido pol√≠tico Nueva Canarias; nos consta que fueron problemas - tras recibir dicha concejal instrucciones desde el entorno de la c√ļpula de su partido en GC, seg√ļn coment√≥ ella misma a nuestro representante en su momento-, derivados de nuestro conocido compromiso p√ļblico con la Plataforma ciudadana Salvar Chira-Soria.

Semanas despu√©s, d√°ndose cuenta de que las razones reales de su posible suspensi√≥n eran muy inc√≥modas de defender p√ļblicamente, ser√≠a ella misma la que cambiara de argumentos y aducir√≠a que el problema era de presupuesto; nuestra respuesta fue que conseguir√≠amos financiarlo en su totalidad -como as√≠ sucedi√≥, al quedarse la mun√≠cipe sin argumentos de cierta respetabilidad, sin que el Ayuntamiento de San Bartolom√© nos tuviera que dar ni un solo euro para ello-, de tal manera que dicha concejala se vio obligada a colaborar en su celebraci√≥n. Igualmente, este a√Īo hab√≠amos conseguido ya financiaci√≥n p√ļblica y privada externa al municipio donde se celebra.

Finalmente, de forma indirecta, hemos sabido que por parte de esa referida concejal√≠a de ese consistorio se est√° organizando un concierto el d√≠a 1 de enero, en el mismo lugar y a la misma hora; obviamente no seremos nosotros, quienes ideamos y gestamos el mismo, los que actuaremos all√≠. Aparte de la falta de respeto ante el derecho moral que nos asiste (enti√©ndase que no en lo referido a ser contratados sino a ser propietarios de una idea y un concepto de producci√≥n que utiliza un espacio p√ļblico para su celebraci√≥n; por consiguiente, es obligada una explicaci√≥n oficial ante la negativa a cedernos esa plaza p√ļblica) queda meridianamente claro que el objetivo fue desde el principio de los problemas quitarnos de en medio.

Hemos de a√Īadir que a largo de m√°s de tres d√©cadas de carrera profesional casi nunca hab√≠amos sufrido una censura de este tipo sobre nuestra actividad art√≠stica; bien es verdad que las ha habido previas y m√°s sibilinamente urdidas. Pero jam√°s, hasta ahora, se hab√≠an expresado de forma tan directa, en el intento de atemorizarnos y hacer da√Īo a nuestro medio de vida y al de nuestros m√ļsicos. Es un ejemplo muy t√≠pico de lo que se ha dado en llamar la cancelaci√≥n social: se utiliza as√≠ el poder de una instituci√≥n p√ļblica de forma partidista para ejercer una injusta coacci√≥n sobre nuestro derecho como ciudadanos a expresarnos de forma libre y democr√°tica en torno a un asunto – la anunciada construcci√≥n de una mega central en un barranco de nuestra isla - que deber√≠a preocupar a todos los grancanarios por sus nocivos efectos sobre los reconocidos valores medioambientales de ese singular paraje.

Y es que algo muy grave est√° pasando en esta sociedad nuestra, que asume con normalidad conductas - de responsables en las instituciones p√ļblicas- que persiguen a quien sea disidente de lo establecido como pol√≠ticamente correcto. Sobra decir que es muy desagradable dar a conocer p√ļblicamente estos hechos; lo hacemos obligados por dar a conocer las razones reales de esta cancelaci√≥n al p√ļblico que durante estos a√Īos nos ha acompa√Īado en ese evento.

Mientras tanto queremos hacer llegar nuestro sincero agradecimiento, por su complicidad para con la celebraci√≥n de ese encuentro anual a la sombra de las Dunas, al anterior grupo gobernante del Ayuntamiento de San Bartolom√© de Tirajana, a los funcionarios y t√©cnicos de ese ayuntamiento implicados en la celebraci√≥n del concierto durante estos a√Īos, a las instituciones y empresas privadas colaboradoras y al numeroso p√ļblico, local y extranjero, que han celebrado con nosotros cada primer d√≠a del a√Īo que comienza.

Ya estamos trabajando para poder ubicar el acto en otro lugar de Gran Canaria y en breve lo anunciaremos, para que todos los amigos y amigas que nos han acompa√Īado a√Īo tras a√Īo puedan compartirlo con nosotros si les apetece. Porque estamos seguros que la m√ļsica y la cultura, finalmente, sobrevolar√°n todas las adversidades.

Olga Cerpa, Manuel Gonz√°lez y Antonio Montesdeoca (Mestisay)