Vecinos y protectoras denuncian "sensacionalismo televisivo" y graves fallos en el protocolo de Bienestar Animal del Ayuntamiento, tras el traslado de los canes a una perrera y la fuga de uno de ellos bajo custodia de un particular con antecedentes.
SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA – Lo que se presentó en la televisión pública como una intervención de urgencia para resolver una supuesta amenaza medioambiental se ha convertido en un auténtico escándalo de gestión municipal y presunto maltrato institucional en el sur de Gran Canaria. Vecinos de la zona de San Agustín y defensores de los animales han alzado la voz para denunciar las "graves irregularidades" cometidas por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana (SBT) durante la captura de dos perros vagabundos que llevaban casi tres años viviendo en la zona.
El conflicto estalló tras la emisión de un reportaje en el programa 'Hay que verlo' de la TV Canaria. En dicho espacio se calificó a los canes de "salvajes y peligrosos", acusándolos de diezmar una colonia felina local tras mostrar imágenes de uno de ellos con un gato fallecido en la boca. Sin embargo, fuentes vecinales aseguran que la información fue "manipulada y sesgada" para generar alarma social. "Omitieron deliberadamente los testimonios de las personas que llevamos tres años alimentándolos, vacunándolos en la comida y vigilándolos; no son agresivos, tienen pánico al ser humano", afirma una de las cuidadoras voluntarias, quien añade que no consta que se haya realizado ninguna autopsia a los felinos para descartar envenenamientos, un problema ya registrado en la zona hace un año.
Un "rescate" marcado por la falta de coordinación y la fuga de un animal
La alarma entre los colectivos animalistas se ha intensificado al conocerse el destino de los animales tras su captura. Según ha podido saber este periódico, el dispositivo técnico adoleció de una alarmante falta de comunicación entre el consistorio y las empresas privadas implicadas.
Al ser capturado el macho, un ejemplar de unos seis años conocido por los vecinos como 'Titán', el lector de microchip reveló que el animal tenía un propietario registrado. En lugar de ser trasladado temporalmente a una protectora oficial, el Ayuntamiento entregó la custodia del perro durante el fin de semana a un particular vinculado al entorno municipal, quien presuntamente aspira a la licitación del servicio de recogida de animales del municipio.
La negligencia no tardó en materializarse: el perro se escapó de la finca de este particular —ubicada en la zona de los camellos y denunciada por los vecinos por sus pésimas condiciones higiénico-sanitarias— y regresó por sus propios medios a San Agustín. El animal pasó horas en paradero desconocido hasta que regresó al lugar donde se encontraba su compañera, una perra negra que se había quedado atrás en el primer intento de captura.
Opacidad institucional y temor por el destino de los canes
A día de hoy, ambos animales ya han sido retirados de la calle, pero por separado. El macho fue devuelto a su dueño oficial tras personarse este en las dependencias municipales, sin que se hayan aclarado las medidas sancionadoras por haberlo tenido tres años abandonado en la vía pública. Por su parte, la hembra negra ha sido trasladada a un centro en el norte de la isla, presuntamente en Gáldar o en el Albergue de Bañaderos.
La opacidad del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a la hora de facilitar información a los voluntarios que desean hacer el seguimiento de la perra para gestionar su adopción ha encendido todas las alarmas. Colectivos de la isla ya preparan movilizaciones en redes sociales bajo el lema #JusticiaTitanyNegrita para exigir el cese de las prácticas de entrega de animales a particulares sin garantías y reclamar una gestión de Bienestar Animal transparente, ética y alejada del sensacionalismo.
