¡ESCÁNDALO EN EL HOSPITAL INSULAR! Sanidad "tercermundista": Denuncian el uso de camas de manivela en Urgencias que revientan la salud de los trabajadores
Una empleada rompe el silencio: «Infringen la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y ni el hospital ni el Gobierno hacen caso a los sindicatos».
¡EXCLUSIVA INDIGNANTE! Las Urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria vuelven a convertirse en el escenario de la vergüenza, pero esta vez no solo por el colapso de pacientes, sino por unas condiciones de trabajo dignas del siglo pasado. Personal del propio centro hospitalario ha estallado y denuncia una situación insostenible: la utilización de camas de manivela obsoletas para atender a los enfermos en el servicio de Urgencias, un equipamiento arcaico que está destrozando físicamente a los profesionales.
Una trabajadora del hospital, en un acto de valentía, ha decidido romper el muro de silencio institucional para destapar un secreto a voces que pone en jaque la seguridad laboral en nuestra sanidad pública.
"No nos hacen caso ni al personal ni a los sindicatos", lamenta con impotencia la denunciante ante el pasotismo de la dirección del centro.
Un ataque directo a la salud de los sanitarios: Saltándose la Ley a la torera
El uso de estas camas prehistóricas no es un simple capricho estético o una incomodidad pasajera; es una flagrante violación de la legislación vigente. Según denuncian desde el corazón del Insular, este mobiliario infringe gravemente la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.
En un servicio tan crítico y masificado como las Urgencias, donde cada segundo cuenta, obligar al personal de enfermería y celadores a realizar sobreesfuerzos brutales accionando manivelas manualmente para mover a los pacientes supone un billete directo a las lesiones de espalda, bajas laborales y un desgaste físico inhumano. Mientras la tecnología avanza, el Hospital Insular retrocede décadas a costa de las costillas de sus trabajadores.
El muro del silencio: Desprecio absoluto a los sindicatos
Lo más grave de este escándalo es que la situación no es nueva. Los propios trabajadores ya han canalizado sus protestas y quejas formales a través de las vías sindicales. Sin embargo, la respuesta de los altos cargos de la gestión sanitaria ha sido el desprecio más absoluto. Nadie escucha, nadie responde y nadie cambia unas camas que vulneran la normativa de salud laboral.
Las Urgencias del Hospital Insular se hunden en la precariedad mientras sus profesionales, los mismos que nos salvaron en los peores momentos, sufren en silencio un maltrato institucional sistemático. ¿A qué espera la Consejería de Sanidad para retirar estas camas de la vergüenza? ¡Basta ya de jugar con la salud de quienes nos cuidan!
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