¡HISTÓRICO Y MULTITUDINARIO! El Papa León XIV toma Las Palmas de Gran Canaria y la alcaldesa le entrega "el poder" de la ciudad (VÍDEO)
Las Palmas de Gran Canaria – Conmoción absoluta en la capital grancanaria. En lo que ya se califica como el evento más trascendental del siglo para el archipiélago, la alcaldesa Carolina Darias ha entregado formalmente las llaves de la ciudad a Su Santidad el papa León XIV. Un gesto cargado de simbolismo medieval que, de manera literal y simbólica, abre las puertas de la isla al líder del Vaticano ante las miradas de cientos de devotos y curiosos que rompieron el orden público para presenciar el milagro.
El blindaje y la expectación en la Plaza Stagno eran totales. Nadie quería perderse el momento en que se hacía entrega de la Llave de Oro, el máximo y más exclusivo galardón de la ciudad, un honor tan restrictivo que solo se activa en situaciones de extrema relevancia internacional.
Un secreto medieval desenterrado en pleno siglo XXI
La entrega de la llave no es un simple trámite burocrático; es un pacto de confianza que se remonta a la época de las ciudades amuralladas y los asedios militares. Al otorgar este símbolo —que lleva grabado a fuego el escudo de Las Palmas de Gran Canaria—, las autoridades han revivido el espíritu de la antigua y fortificada Puerta de Triana.
La ciudad se ha "rendido" institucionalmente ante los pies de León XIV, reconociendo de golpe más de siete siglos de historia compartida y secretos institucionales entre Canarias y la Santa Sede.
Locura en las calles antes del asalto al casco histórico
El Pleno del Ayuntamiento tuvo que aprobar de urgencia y por unanimidad esta condecoración excepcional, reservada únicamente a jefes de Estado extranjeros o a seres con un "reconocimiento universal" incuestionable.
"Es un reconocimiento a la trascendencia de esta visita para la ciudad y para Canarias", señalaron fuentes oficiales, intentando calmar los ánimos de una masa enfervorecida.
Inmediatamente después de recibir el preciado metal dorado, y sin perder un solo segundo, el pontífice inició un recorrido relámpago por el casco histórico de la ciudad, desatando el delirio colectivo a su paso. Las Palmas de Gran Canaria ya no pertenece a los grancanarios: este jueves, las llaves de la ciudad duermen en el bolsillo del mismísimo papa.
