Nuevo enjambre sísmico híbrido en Tenerife sin cambios en el nivel de riesgo volcánico

 


Nuevo enjambre sísmico híbrido en Tenerife sin cambios en el nivel de riesgo volcánico

Tenerife. El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) informó de la detección de un nuevo enjambre de eventos sísmicos híbridos en la isla de Tenerife durante la tarde del 16 de febrero de 2026, a partir de las 20:00 horas. La Red Sísmica Canaria ha registrado más de 300 eventos de muy baja amplitud, asociados a procesos internos del sistema volcánico.

Se trata del octavo episodio de estas características desde 2016, con precedentes en octubre de 2016, junio de 2019, junio y julio de 2022, noviembre de 2024, agosto de 2025 y el pasado 12 de febrero de 2026. Según Involcan, la hipótesis más probable es que estos enjambres estén relacionados con inyecciones de fluidos magmáticos en el sistema hidrotermal, un fenómeno recurrente en la isla durante la última década.

Los datos geoquímicos y geofísicos respaldan esta interpretación, entre ellos el aumento de la emisión difusa de CO₂ en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno en el sector noreste del pico, indicadores habituales de actividad interna pero no necesariamente precursores de una erupción.

Sin cambios en la probabilidad de erupción

Involcan subraya que este nuevo enjambre no implica un incremento en la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo. No obstante, recuerda que el “ruido volcánico” detectado en Tenerife desde finales de 2016 continúa activo y no muestra señales de remisión.

La señal sísmica del episodio ha sido registrada por la estación TNOR, situada en la cara norte del Teide.

Aficionados y expertos independientes aportan contexto histórico

El interés social por la actividad volcánica en Canarias ha generado también comentarios de aficionados a la vulcanología, como el divulgador Francisco Espino Castro, quien recuerda que el sistema volcánico de Tenerife muestra signos de reactivación lenta desde hace años. Espino señala que en 2004 se produjo un episodio de inestabilidad que no llegó a culminar en erupción, y que desde 2016 se observa un nuevo ciclo de carga magmática.

Tenerife no registra una erupción desde 1909, cuando el volcán Chinyero entró en actividad. La última erupción en el edificio Teide–Pico Viejo ocurrió en 1798, en las conocidas Narices del Teide. Ambas fueron de tipo estromboliano-vulcaniano, las más comunes en Canarias.

El archipiélago ha vivido en los últimos siglos episodios eruptivos de mayor magnitud, como Timanfaya (1730–1736 y 1824) en Lanzarote, la erupción submarina del Tagoro en El Hierro (2011–2012) o la reciente erupción del Tajogaite en La Palma (2021).

En el caso de Tenerife, la posibilidad más probable ante una futura erupción sería un proceso estromboliano o vulcaniano, aunque existe una pequeña probabilidad de un evento más explosivo, como los registrados hace unos 2.000 años en Montaña Blanca, donde predominan materiales de origen magmático ácido.

Seguimiento continuo

Los especialistas insisten en que la vigilancia instrumental es clave para interpretar la evolución del sistema volcánico. Los próximos días y semanas permitirán determinar si este enjambre se comporta como los anteriores o si se producen variaciones significativas en la sismicidad, la deformación o los gases.