La violencia machista también está presente en el arte‏.

Dentro de su programa de actos para la reflexión y la lucha por el respeto hacia la vida de las mujeres, el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ofrece una conferencia sobre ‘el arte como compromiso social y sobre el papel de la mujer en las prácticas artísticas’
El programa de actividades contra la violencia hacia las mujeres organizadas por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ofreció este jueves una segunda conferencia para la reflexión dedicada al ‘arte como compromiso social y sobre la violencia de género a través de las prácticas artísticas’, impartida por la activista y experta en Bellas Artes y Políticas de Igualdad, Nira Santana Rodríguez.

A lo largo de una hora, la profesora reforzó con abundantes imágenes su visión sobre el papel desempeñado por las mujeres a lo largo de la historia del arte, y su representación iconográfica sobre todo como objetos de la creación artística para la mirada masculina a lo largo de los siglos.

Nira Santana, que denunció el incumplimiento del artículo 26 de la Ley de Igualdad, donde se habla de la visibilidad y promoción de las mujeres creadoras, expuso que desde los años 60 las mujeres se licencian en las facultades de Bellas Artes españolas en un 65%, frente a los varones que lo hacen en un 35%. “Sin embargo, en los espacios y centros expositivos de arte más importantes de España, las mujeres artistas sólo están representadas en menos del 20%”, dijo.

Santana Rodríguez habló sobre la mirada misógina y machista que muchos creadores varones como Munch han utilizado para representar a las mujeres, siguiendo un discurso social predominante, aunque los artistas de ambos sexos se han implicado en cambiarlo sobre todo a partir de la segunda mitad del s.XX.
La charla arrancó con el papel destacado y célebre que jugó en la Italia del x.XVII la pintora  Artemisia Gentileschi, una de las artistas más grandes de todos los tiempos, con cuadros de dos y tres metros, que todavía sigue siendo silenciada en las escuelas de arte y facultades de Bellas Artes.

La ponente habló al respecto sobre las dificultades que tenían las mujeres artistas para firmar sus obras en aquella época. “Las pruebas de rayos x están demostrando muchísimos ocultamientos de autorías de mujeres cuyos cuadros eran firmados por hombres, incluso detrás de artistas como El Greco”, dijo.

Mujeres fatales

A través del estudio de la historia bíblica de ‘Susana y los viejos’, la experta abordó cómo han representado la infidelidad artistas como Tintoretto o Rubens, retratando a la mujer de forma misógina, y diseccionó cómo una institución como la Real Academia de Londres, en el s.XVIII, ocultó a dos de sus principales fundadoras, Mary Moser y Angélica Kauffman, en el cuadro sobre una clase de anatomía física de dibujo al natural en el que se inmortalizó a modo de fotografía de la época al resto de los fundadores. 

En la charla también se abordó como en la Europa de finales del s.XIX y principios del s.XX se despertó el gusto por retratarlas como mujeres fatales, representadas usualmente como pelirrojas, de ojos verdes, con piel blanca, con curvas, como mujeres pecadoras que traían el infortunio a los hombres. La exposición se apoyó en la muestra y estudio de cuadros como La Venus Verticordia (1864) y Pandora (1874) de D.G. Rossetti; la Medea (1868) de Frederick Sandys; la Astarté Syriaca (1888) de Fernando Khmopff; y la Cirse (1893) de Arthur Hacker enfrentada a la Cirse-Pornócrates (1878) de la pintora Félicien Rops.

También abordó el tratamiento pictórico de la mujer en personajes bíblicos como Eva, Salomé, Judit o Dalila a través de cuadros de Edvard Munch, Gustave Moreau, Gustav Klimt y Maz Lieberman; y de personajes históricos como Cleopatra o Mesalina a través de obras como ‘Cleopatra ensayando el veneno con sus amantes’ (1887) de Alexandre Cabanel.

Nira Santana abundó también en la historia pictórica de las mujeres prostituidas a través de las obras de Toulouse Lautrec; y en la visión de la mujer como un monstruo arrebatador tal y como se aprecia en cuadros de Franz von Stuck, Klimt, Herber Draper o Much, famoso por su Grito, que en sus propios diarios refleja que “la mujer es al mismo tiempo una santa, una bruja y un infeliz ser abandonado”. 

Sobre el papel de las mujeres en el arte moderno, que ya en la primera mitad del s.XX empiezan a expresarse contra la violencia sexual, destacó a Freda Kahlo, que en ‘Unos cuantos piquetitos’ muestra el asesinato de una mujer recién violada mientras que su agresor mira sonriendo. “Esa realidad pintada en 1935 sigue ocurriendo actualmente en México, donde al menos el 4,4% de las mujeres tienen presunción de feminicidio”, dijo. 

Confinamiento femenino

También ofreció una mirada sobre el confinamiento femenino reflejado por las artistas en los años 60, como hizo la surrealista francesa Louise Borgeois, que tras emigrar a Nueva York pinta la ‘Mujer-casa’ (1946-1947) para expresar su hastío y cansancio ante la reclusión doméstica a la que se veía sometida por la sociedad estadounidense, que no la reconoció como artista hasta que cumplió 80 años pese a estar creando durante toda la vida. O como hizo también la periodista Betty Friedan con su libro ‘La mística de la feminidad’, donde destapó las depresiones que sufrían las mujeres confinadas a sus hogares después de haber trabajado duramente fuera de casa, en las fábricas, cuando los hombres estaban fuera combatiendo en la guerra mundial. 

En su tramo final, la charla de Santana Rodríguez abordó el papel activo de las mujeres artistas en el s.XXI en América Latina, con el estudio de obras de Teresa Serrano, Regina José Galindo y Beth Moysés; en África, donde destacan las creaciones de denuncia de Michéle Mahema y Zahale Moholi; en Asia, donde la artista iraní Shirin Neshat habla en su obra ‘Rapture’ (Arrebato, 1999) de la división de los espacios públicos para hombres y mujeres; y en la España actual, donde sobresalen creadoras tan importantes como Ouka Leele, María Núñez, Mariza González, la lanzaroteña Carmela García o Macarena Nieves Cáceres entre otras.

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