Vecinos de El Calero denuncian que la reapertura de un área recreativa colapsará este pequeño barrio de San Mateo

El proyecto de rehabilitación de una zona de ocio y un restaurante en el núcleo vecinal de El Calero, en la Vega de San Mateo, ha desatado la indignación de sus residentes. Los vecinos advierten que la reactivación de estas instalaciones, que llevaban años clausuradas, generará graves problemas de tráfico, aparcamiento y seguridad debido a la extrema estrechez de sus vías de acceso.

El barrio, conformado por apenas unas 15 viviendas, se ubica saliendo del casco urbano, justo frente a la zona del instituto en la carretera C814. Su orografía es muy complicada. Cirilo del Rosario, portavoz de los vecinos afectados, denuncia que la única entrada desde la carretera general se encuentra en una curva donde apenas cabe un vehículo, dando paso a un callejón de unos 3,40 metros de ancho. En estas condiciones, si dos coches coinciden de frente, uno de ellos se ve obligado a dar marcha atrás hasta la vía principal, con el consiguiente riesgo de accidente.

A este problema de acceso se suma la falta de estacionamiento. Según detalla Del Rosario, el proyecto de rehabilitación del Ayuntamiento solo contempla 12 plazas de aparcamiento. Los vecinos calculan que, durante los fines de semana y días festivos, la apertura conjunta del restaurante y las dos áreas recreativas podría atraer a más de 60 vehículos y un mínimo de 140 personas. "Si conocen el área recreativa de El Troncón, saben que los fines de semana es un caos, y esa área es llana, no como nuestro pequeño barrio", explica el portavoz. Además, alertan del grave peligro en caso de emergencia, ya que la estrechez del camino impediría la entrada de un camión de bomberos ante un posible incendio.

La problemática de esta zona de ocio no es nueva. La parte alta de las instalaciones fue cerrada en el año 2005 por el entonces alcalde, Miguel Hidalgo, tras comprobar in situ el sufrimiento y las molestias diarias que soportaban los residentes. Ahora, los vecinos aseguran sentirse completamente ignorados por el actual grupo de gobierno municipal, al que han solicitado hasta dos reuniones formales sin obtener ningún tipo de respuesta.

La frustración vecinal se agrava por el trato y las respuestas obtenidas desde la alcaldía. Según relata el portavoz, durante un pleno celebrado en febrero del año pasado, la actual alcaldesa del municipio, Davinia Falcón, sugirió que los usuarios del asadero dejaran sus coches en el aparcamiento del instituto —ubicado a 700 metros de distancia— y caminaran hasta el área recreativa cargando con sus enseres. La actitud de la corporación quedó aún más patente en abril de ese mismo año cuando, según denuncia Del Rosario, la propia regidora llegó a decirle textualmente que "si quería vivir en una zona residencial, lo que podía hacer era marcharme".

A la falta de empatía y diálogo, el portavoz vecinal suma graves acusaciones sobre la gestión del conflicto por parte del consistorio. Del Rosario asegura que se ha llegado a "chantajear" a dos residentes del barrio, prometiéndoles la instalación de la red de alcantarillado —servicio del que carece la mitad de El Calero— a cambio de que no presentaran quejas contra el proyecto de la zona recreativa.

Los afectados señalan que la obra se está ejecutando con fondos del Ayuntamiento y una subvención del Gobierno de Canarias, y apuntan a los vínculos políticos detrás de la iniciativa. Recuerdan que la actual regidora es de la misma formación y "pupila" del anterior alcalde, Antonio Ortega, quien hasta su reciente dimisión ocupó un alto cargo en el Gobierno autonómico como director del Instituto Canario de la Vivienda.

Ante esta situación, los vecinos se sienten en un callejón sin salida institucional. Han intentado buscar amparo en otras administraciones, contactando con el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria y con las áreas de Medio Ambiente tanto del Cabildo Insular como del Gobierno de Canarias. Sin embargo, en todos los casos la respuesta ha sido idéntica: carecen de competencias en esa zona. A pesar de la impotencia —"llega el momento en que quieres tirar la toalla por cansancio", confiesa Cirilo del Rosario—, los residentes tienen claro que seguirán adelante con sus reivindicaciones, recordando que San Mateo dispone de otros terrenos idóneos para este tipo de instalaciones: "Si no luchas, nada consigues".

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