Francisco García comparte la receta secreta de este histórico licor en un taller ante cuarenta vecinos en el Museo de la Zafra.
SANTA LUCÍA DE TIRAJANA.- El emblemático "mejunje", la bebida estrella que tradicionalmente alegra la Romería de los Labradores cada mes de diciembre, traspasará este año las fronteras de Santa Lucía de Tirajana. El alcalde del municipio, Francisco García, preparó este jueves una remesa especial de 20 litros de este licor que tendrá un destino muy señalado: la Romería del Pino en Teror, donde se repartirá el próximo 7 de septiembre entre los romeros que acompañen a la carreta de la ofrenda municipal.
La preparación se realizó en el marco de un taller organizado por el área de Identidad local en el Museo de la Zafra, al que asistieron unas cuarenta personas interesadas en aprender los secretos de esta pócima artesanal de manos del propio regidor, quien lleva décadas elaborándola en el ámbito familiar.
El origen de un "mezcladito" del siglo pasado
Con la ayuda del concejal de Identidad, José Miguel Vera, el alcalde aprovechó el encuentro para desgranar la historia de esta bebida, que nació casi por casualidad de la necesidad de los trabajadores del campo y los madrugadores del pueblo.
"El mejunje es un licor que se inventó en el bar de Mariquita López en Santa Lucía casco, lo que hoy es el bar Guatatiboa", relató García. "Las personas mayores que madrugaban para ir a misa o bien para empezar sus labores agrícolas pasaban por el bar y le pedían a Mariquita un 'mezcladito', que consistía en mezclar ron, miel y limón. De ahí salió la receta original".
La receta del alcalde: Paso a paso
Para elaborar los 20 litros que viajarán a Teror, se emplearon 15 litros de ron canario como base. Ante la atenta mirada de los asistentes, Francisco García desveló los pasos clave para conseguir el mejunje perfecto:
La base dulce: Se utiliza ron de la tierra y miel de la zona. Además, el alcalde aporta un truco personal: hervir agua con azúcar previamente para aportarle una textura mucho más melosa al conjunto.
El toque cítrico: Se añade la corteza de limón fresco, con un detalle crucial: retirar por completo la pulpa blanca para evitar que el licor amargue.
El aroma: Se introducen ramas de hierba luisa para aromatizar y darle frescura.
La paciencia: Una vez mezclado todo, el secreto definitivo es el tiempo. Se debe dejar macerar como mínimo durante un mes antes de que esté listo para su consumo.
La sesión, que combinó gastronomía, historia y tradición oral, concluyó con la resolución de dudas de los vecinos, que ahora cuentan con las claves necesarias para elaborar su propio mejunje de cara a las próximas fiestas. Mientras tanto, la garrafa municipal ya reposa a oscuras, esperando el momento de poner rumbo a la Villa Mariana de Teror el próximo mes de septiembre.
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