🗑️ UN AÑO DE PESADILLA EN TELDE: El basurero que convirtió la puerta del Dvicio Bar en su vertedero personal… ¡y encima la amenazó! (vídeo)

 


🗑️ UN AÑO DE PESADILLA EN JINÁMAR: El operario de limpieza de Telde que convirtió la puerta del Dvicio Bar en su vertedero personal… ¡y encima amenazó a la dueña!

Cucarachas, insultos, amenazas, acoso en redes y una empresa que mira para otro lado. La dueña del Dvicio Bar lo ha grabado todo, ha retirado el vídeo por prudencia… pero avisa: "Si no me dan una solución real, lo vuelvo a publicar"


Imagina abrir tu negocio cada mañana y encontrarte la entrada llena de basura. Ahora imagina que eso ocurre durante un año entero. Y que cuando por fin descubres al culpable, resulta ser el mismísimo operario de la empresa municipal de limpieza de Telde. Y que cuando le plantas cara, te amenaza. Y que cuando lo haces público, te acosan en redes sociales. Y que cuando la empresa sanciona al responsable, lo hace con una medida que a ti te parece un insulto.

Eso es exactamente lo que ha vivido la dueña del Dvicio Bar, ubicado en el barrio de Jinámar, Telde.


🪲 Un año tragando basura… literalmente

Todo empezó entre mayo y junio del año pasado: bolsas de basura ajenas apareciendo en la puerta del local. Al principio una o dos a la semana. Luego, a partir de septiembre, todos los días. La propietaria llegó a enfrentarse con los vecinos sin saber de dónde venía aquello. Nadie lo sabía. Nadie, salvo el culpable.

El calvario se prolongó hasta enero de este año, cuando el operario fue captado por las cámaras por última vez cometiendo la infracción. Fue precisamente ese mes el que lo cambió todo: el 5 de enero, víspera de Reyes, al abrir el local encontraron una bolsa ajena completamente rajada en la entrada. El resultado: una plaga de cucarachas que invadió el interior del establecimiento. Los residuos habían estado ahí todo el fin de semana, mientras el local permanecía cerrado. Fumigación de urgencia, limpieza a fondo, una mancha permanente en el suelo... y la factura, claro, la pagó ella sola.

Harta, decidió instalar cámaras. Y entonces lo vio todo.


🎥 Pillado en cámara: con una normalidad que hiela la sangre

Las grabaciones no dejaban lugar a dudas: un empleado de la empresa concesionaria del servicio municipal de limpieza de Telde depositando los residuos en la puerta del bar con total tranquilidad, como si fuera lo más normal del mundo. Sin prisa. Sin remordimientos. Como quien hace su trabajo.

La dueña del Dvicio Bar quiere que quede claro: desde que lo identificó, guardó silencio deliberadamente. No actuó de forma impulsiva. Fue paso a paso, buscando una solución real, no un simple "perdón" de compromiso. Primero intentó resolverlo por la vía extrajudicial. Primero quiso limpiar su nombre. Luego, que se paguen los daños.

Pero eso no fue lo peor.


😤 La barrendera que fue a insultarla a su propio negocio

Antes incluso de descubrir al culpable con las cámaras, otra trabajadora del mismo servicio se presentó en el local para atacarla en su propia cara. A gritos. Llamándola "guarra". Acusándola de ensuciar la vía pública cuando era precisamente ella la víctima. Llegó casi a las manos. Y se fue tan tranquila, con su uniforme puesto.

El efecto fue devastador en las redes sociales, su principal herramienta de promoción: los usuarios comenzaron a acosarla sin conocer la verdad, llamándola "guarra", cuestionando su higiene, atacando su reputación. La dueña del Dvicio Bar dejó de publicar contenido durante meses. Un año entero con la imagen destrozada. Un año callada, aguantando, mientras el nombre de su negocio quedaba por los suelos en Jinámar y en Telde.


⚠️ La empresa que amenaza en lugar de pedir perdón

Cuando por fin reunió todas las pruebas y se sentó a hablar con la empresa concesionaria Valoriza, la respuesta fue un bofetón. El operario implicado se presentó en el local con chulería y prepotencia y lanzó una amenaza directa: "Átente a las consecuencias si publicas algo."

La empresa, por su parte, lo negó todo: sin indemnización, sin disculpa pública, sin facilitar el nombre del trabajador. El Ayuntamiento, al que también acudió, simplemente la derivó de vuelta a la empresa privada.


🔔 La sanción que llegó… y que no sirve para nada

Tras la presión vecinal, ciudadana e institucional que generó el caso, el alcalde de Telde intervino directamente ante la dirección de Valoriza. El resultado: el operario ha sido sancionado con un mes de suspensión de empleo y sueldo y trasladado forzosamente a otra zona de recogida.

Para la dueña del Dvicio Bar, esa medida es completamente insuficiente. Sus exigencias son claras y van por orden:

"Primero, que se me limpie el nombre, que fue lo que pedí desde el principio. Y luego, que se paguen los daños que ocasionó."

Un año de acoso. Un año sin subir vídeos. Un año de reputación destruida en redes. Los gastos de fumigación, la limpieza de urgencia, la mancha en el suelo del local. Todo eso: sin compensación. Sin disculpa pública. Sin nada.


📲 El acoso digital: la nueva batalla

Como si no fuera suficiente, la publicación del vídeo ha desatado una campaña de hostigamiento en TikTok por parte de perfiles del entorno del trabajador sancionado: insultos, acusaciones de mentira, amenazas directas. La empresaria que durante un año fue víctima silenciosa ahora lo es también en el mundo digital.


📁 El vídeo está archivado… pero con fecha de caducidad

La comerciante ha confirmado que ha retirado temporalmente el vídeo de las redes sociales, pero no por miedo. Lo ha hecho a petición expresa del alcalde y por prudencia legal: al mostrarse el rostro del operario de forma nítida, su difusión podría colisionar con la normativa de protección de datos y el derecho a la propia imagen.

"He procedido a archivar el vídeo por prudencia legal y a petición del alcalde, no por miedo a las amenazas."

Pero lanza un aviso que tanto el Ayuntamiento como Valoriza harían bien en tomarse muy en serio:

"El vídeo permanecerá archivado única y exclusivamente hasta que me den una solución real y definitiva. Si no se compensan los daños causados a mi negocio, volveré a publicarlo de inmediato."


⚖️ "Si me pasa algo, ellos son los responsables"

El caso está en manos de su abogado y las acciones legales siguen su curso. Ella no actuó por impulso ni por venganza: actuó cuando tuvo pruebas, cuando agotó las vías amistosas y cuando comprobó que nadie iba a hacer nada sin presión. Y no tiene intención de parar:

"Cuando tú haces un mal de forma voluntaria, tienes que asumir las consecuencias. Quiero dejar constancia de que si le pasa algo a mi local o a mi integridad física, será responsabilidad de estas personas."

Jinámar, Telde y las redes sociales están pendientes de cómo acaba esta historia. El reloj corre para Valoriza y para el Ayuntamiento.


📹 ¿Conoces un caso similar de abuso por parte de servicios públicos? La ciudadanía tiene derecho a exigir responsabilidades sin miedo a represalias.

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