Momento de auténtico infarto el que se ha vivido esta noche en las instalaciones portuarias de Puerto de Mogán. Los relojes marcaban las 21:45 horas cuando una llamada de emergencia al Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES 1-1-2) hacía saltar todas las alarmas: un barco estaba ardiendo en pleno muelle.
El fuego comenzó a propagarse rápidamente por el interior de la embarcación, desatando el pánico ante el riesgo inminente de que las llamas alcanzaran al resto de los barcos amarrados en la zona.
Una maniobra heroica a contrarreloj
En un primer momento de extrema tensión, el personal del puerto reaccionó con una valentía admirable. Armados con extintores, intentaron aplacar el fuego en una primera línea de defensa. Al ver que la fuerza de las llamas hacía imposible su extinción manual, tomaron una decisión crítica y providencial: desenganchar y trasladar el barco en llamas hacia una zona segura del muelle, logrando salvar in extremis al resto de las embarcaciones de un desastre en cadena.
A los pocos minutos, el estruendo de las sirenas rompió el silencio de la noche moganera. Un imponente despliegue de seguridad y emergencias tomó el puerto de inmediato:
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Bomberos del Consorcio (Parque de Puerto Rico): Quienes se encargaron de la extinción definitiva del virulento fuego.
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Recursos Sanitarios del SUC: Una ambulancia de Soporte Vital Básico y otra de Soporte Vital Avanzado en prevención.
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Fuerzas de Seguridad: Patrullas de la Policía Local, la Guardia Civil y efectivos de Protección Civil coordinando el perímetro de seguridad.
Daños materiales absolutos
Pese a la espectacularidad del suceso y el gran despliegue de medios, afortunadamente no se han tenido que lamentar daños personales. La peor parte se la llevó la propia embarcación afectada, cuyo interior ha quedado completamente destruido y calcinado por la voracidad del fuego.
La rápida coordinación entre el personal portuario y los bomberos evitó lo que pudo haber sido una auténtica catástrofe negra para el emblemático muelle de Mogán.
