🚨 ¡UN FONTANERO SALVA A UNA NIÑA DE 12 AÑOS QUE VIVÍA EN LA MISERIA: SIN AGUA, DURMIENDO EN EL SOFÁ Y CON LAS GAFAS ROTAS!


 ¡UN FONTANERO SALVA A UNA NIÑA DE 12 AÑOS QUE VIVÍA EN LA MISERIA: SIN AGUA, DURMIENDO EN EL SOFÁ Y CON LAS GAFAS ROTAS!

Un trabajador que acudió a reparar una avería descubrió el infierno que vivía una menor en Ciudad Alta — su llamada a la Policía lo cambió todo

Por la Redacción de Sucesos · Las Palmas de Gran Canaria, 1 de abril de 2026

A veces los héroes no llevan uniforme. El pasado 30 de marzo, un trabajador que realizaba reparaciones en una vivienda del barrio de Ciudad Alta, en Las Palmas de Gran Canaria, se encontró con una escena que no podía ignorar. Lo que vio al entrar en aquella casa le hizo coger el teléfono de inmediato y llamar a CEMELPA. Dentro vivían una madre enferma y su hija de tan solo 12 años, en condiciones que ningún menor debería soportar jamás.

LO QUE ENCONTRARON LOS AGENTES AL ENTRAR

La llamada de aquel trabajador puso en marcha a los agentes de la Unidad de Protección y Acompañamiento Local (UPAL) de la Policía Local, que se dirigieron rápidamente al domicilio. Lo que confirmaron al llegar superaba lo imaginable: condiciones de higiene gravemente deficientes, basura dispersa por toda la casa y el suministro de agua cortado por una avería sin reparar. La madre, que padecía una enfermedad, convivía con su hija en ese entorno sin que nadie hubiera dado la alarma hasta ese momento.

La niña, que sí estaba escolarizada, presentaba un estado de higiene inadecuado. Usaba unas gafas con los cristales rotos. Dormía en el sofá.

"LA MENOR NO PUEDE CONTINUAR VIVIENDO ASÍ"

Ante la gravedad de lo que tenían delante, los agentes fueron directos: informaron a la madre de que su hija no podía seguir viviendo en esas condiciones. Acto seguido se activó una cadena de protección: una vecina amiga de la familia asumió de inmediato el cuidado de la pequeña, mientras se notificaba el caso a los Servicios Sociales y a la Fiscalía de Menores, que a partir de ese momento tomarán las riendas de la situación.

Fue la denuncia de un ciudadano anónimo, un simple trabajador que acudió a hacer su trabajo, la que resultó crucial para que esta historia tuviera una salida. Una llamada. Eso fue suficiente para que una niña de 12 años dejara de ser invisible.

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