¡Telde enloquece! dragones, dioses y brujas invaden las calles en la cabalgata más bestial del año


 ¡TELDE ENLOQUECE! DRAGONES, DIOSES Y BRUJAS INVADEN LAS CALLES EN LA CABALGATA MÁS BESTIAL DEL AÑO

Miles de vecinos presencian atónitos cómo mitos y leyendas de todos los tiempos toman el control absoluto de la ciudad durante horas de puro desenfreno festivo

Telde, 14 de marzo de 2026. Lo que ocurrió este sábado en las calles de Telde no tiene precedentes. O sí los tiene, porque el carnaval vuelve cada año, pero los que estuvieron allí juran que nunca habían visto nada igual. Miles de personas —nadie se pone de acuerdo en cuántas, pero todos coinciden en que eran muchísimas— se lanzaron a la calle para ser testigos y protagonistas de la Gran Cabalgata del Carnaval 2026, una explosión de color, ruido, disfraces imposibles y carrozas de otro mundo que dejó la ciudad patas arriba durante horas.

El tema elegido este año fue "Un Mundo de Fantasía: Mitos y Leyendas", y hay que reconocer que el nombre no engañó a nadie. Porque lo que se vivió en Telde este sábado fue, efectivamente, de leyenda.

CUATRO KILÓMETROS DE CAOS ORGANIZADO

A las 17:00 en punto —y esto es digno de mención, porque en Canarias la puntualidad en eventos festivos es en sí misma un fenómeno sobrenatural— el desfile arrancó desde la Avenida Alejandro Castro dispuesto a no dejar indiferente a nadie. Lo que siguió fue un recorrido de cuatro kilómetros que atravesó la Avenida del Cabildo, la rotonda Daora y varias de las principales arterias del casco urbano, hasta alcanzar los aledaños del Parque Urbano de San Juan. Cuatro kilómetros de música, gritos, confeti y disfraces que en algunos casos rozaban lo perturbador.

Abriendo la comitiva, con toda la solemnidad que el momento requería, desfiló la Comparsa Aragüimé. Detrás, la Batucada Caribe convirtió el asfalto en una pista de baile improvisada y contagió de ritmo a todo el que se cruzó en su camino. Y entonces, cuando el público ya pensaba que no podía ir a más, llegaron ellos: Los Nietos de SaryManchez, Los Biznietos de SaryManchez, Las Golisnionas, Los Diver y Los Tutti Fruti. Las agrupaciones murgueras de la ciudad desplegaron su artillería de humor, música y disfraces estrafalarios para recordarle al mundo entero que Telde no hace las cosas a medias.

TREINTA CARROZAS QUE VINIERON DEL MÁS ALLÁ

Si las murgas pusieron el humor y la música, las carrozas pusieron el espectáculo visual. Una treintena de construcciones de proporciones descomunales desfilaron con temáticas inspiradas en mitologías de todo el planeta: dioses griegos, criaturas de leyenda, seres fantásticos y mundos imaginarios que en más de una ocasión arrancaron exclamaciones de asombro entre el público. Cientos de carnavaleros con disfraces de una creatividad difícilmente explicable completaron el cuadro, convirtiendo cada metro del recorrido en una experiencia que, según testigos directos, "había que ver para creer".

Los más pequeños miraban boquiabiertos. Los mayores aplaudían. Los que venían de fuera del municipio ya estaban buscando alojamiento para el año que viene.

LA VERBENA QUE NADIE QUERÍA QUE ACABARA

Finalizado el desfile, el Auditorio José Vélez recogió a todos los que aún tenían energía —que eran, al parecer, la inmensa mayoría— para dar paso a una gran verbena que se prolongó hasta la madrugada del domingo. DJ Promaster, el Grupo Arena y Ritmo Bakano se encargaron de que nadie se fuera a casa con ganas de más. Los que tenían que madrugar el domingo lo lamentaron. Los que no, lo celebraron.

LOS VERDADEROS HÉROES DE LA NOCHE: 33 PERSONAS QUE NADIE VIO PERO QUE LO HICIERON TODO

Y entonces, cuando el último carnavalero se retiraba satisfecho y las calles quedaban sembradas de los restos gloriosos de la fiesta, entraron en escena los auténticos protagonistas de la jornada. Un equipo de 33 personas y 10 vehículos, desplegado por la Concejalía de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos, se lanzó sobre las calles de Telde con una eficacia que dejó a más de uno sin palabras. Trabajaron durante el desfile. Trabajaron después. Y cuando el domingo amaneció, las calles estaban impecables, como si nada hubiera ocurrido. Como si cuatro kilómetros de cabalgata multitudinaria no hubieran pasado por allí. Nadie les dedicó una carroza. Nadie les puso una canción. Pero la ciudad, al despertar, era suya.

EL CARNAVAL NO DESCANSA: EL DOMINGO TAMBIÉN HAY PLAN

Porque en Telde el carnaval no entiende de resacas ni de domingos tranquilos, la programación continuó al día siguiente sin dar tregua. Por la mañana, el Auditorio del Parque de San Juan acogió el Encuentro de Academias de Baile de Telde, donde el talento local demostró una vez más que en este municipio se baila desde que se aprende a caminar. Por la tarde, el Centro de Mayores celebró el tradicional Baile en Blanco, una cita que año tras año reúne a los veteranos del municipio para demostrar, con elegancia y buen ritmo, que la fiesta no tiene fecha de caducidad.

Con todo esto, Telde cierra otro capítulo de su historia carnavalera con la cabeza bien alta, las calles limpias y la agenda apuntada para el año que viene. Porque lo que está claro es que esto volverá a ocurrir. Y cuando ocurra, nadie querrá perdérselo.