MASPALOMAS SE RINDE AL CIRCO MÁS GRANDE DEL MUNDO Y DESATA UNA HORDA DE 108 CARROZAS SOBRE EL ASFALTO (vídeos)


 MASPALOMAS SE RINDE AL CIRCO MÁS GRANDE DEL MUNDO Y DESATA UNA HORDA DE 108 CARROZAS SOBRE EL ASFALTO

Dragones chinos en libertad, una reina deslumbrante y un Trump de cartón-piedra que robó más cámara que el original: la Gran Cabalgata del Carnaval Internacional no necesita permiso para ser la fiesta más brutal del Atlántico.

Por nuestra enviada especial al frente de confeti · 28 de marzo de 2026

Lo que ocurrió ayer en las avenidas de Playa del Inglés no fue un simple desfile. Fue una declaración de intenciones, un rugido colectivo disfrazado de plumas y lentejuelas que sacudió los cimientos del sur de Gran Canaria desde las 17:00 horas exactas. La señal de salida la dieron el alcalde Marco Aurelio Pérez y su elenco de autoridades municipales desde la Avenida de Italia, y a partir de ahí, nada pudo detener la avalancha.

108 carrozas. No cien. No noventa. Ciento ocho. Una armada de cartón-piedra, purpurina y ambición desatada que transformó la arteria más famosa del turismo canario en algo que ninguna agencia de viajes podría haber prometido en su catálogo.

Abrieron el desfile los veteranos de la fiesta —la Comparsa Cumbacheros, la Batucada Aborigen, la inclasificable murga Las Crazy Trotas, la Comparsa Cayo Mambí y los Piratas del Caribe— que marcaron el ritmo antes de que llegara lo verdaderamente inesperado. La Asociación China de las Islas Canarias, con sus dragones tradicionales, pisó por primera vez el asfalto del carnaval de Maspalomas y desató una ovación que, según testigos presenciales, se escuchó hasta Arguineguín.

Pero si los dragones fueron el plato exótico, el postre político fue la guinda que nadie esperaba. Un Donald Trump de cuerpo entero, magistralmente recreado en disfraz, paseó su característica pompadour naranja entre la multitud, siendo fotografiado más veces que cualquier dirigente en sus mejores momentos. El original, se supone, lo ignorará.

La corte real cumplió con su obligación de deslumbrar: la Reina Estrella Jiménez, la Gran Dama Inmaculada Ojeda y Drag Ávalon, junto a sus damas de honor y las finalistas de la Gala Drag, convirtieron el paso de la comitiva en una lección magistral de que en Maspalomas la extravagancia no es un exceso, es un deber cívico.

La logística de semejante operación no se improvisa. Un complejo dispositivo de movilidad garantizó que las cientos de miles de personas llegaran, disfrutaran y —lo más difícil— salieran. El recorrido, que finalizó en la intersección de la Avenida Gran Canaria con la Avenida Touroperador Tui, pudo seguirse en directo por TV Canaria y RTVE. Sin embargo, las pantallas, todos lo saben, no huelen a confeti.

Mañana llega el momento más agridulce del calendario festivo canario: el entierro de la sardina, el ritual pagano-dramático que pone fin oficial a las carnestolendas. Pero que nadie llore demasiado: el sepelio vendrá acompañado de un concierto tributo a Juan Luis Guerra que promete convertir el luto en bachata. Maspalomas sabe morir y sabe resucitar. Es parte del espectáculo.

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