1.500 CAMAS JUNTO A UN PARQUE NATURAL: EL RESORT QUE QUIERE COMERSE EL ÚLTIMO RINCÓN VIRGEN DE GRAN CANARIA


 1.500 CAMAS JUNTO A UN PARQUE NATURAL: EL RESORT QUE QUIERE COMERSE EL ÚLTIMO RINCÓN VIRGEN DE GRAN CANARIA

La Aldea de San Nicolás, uno de los escasos tramos de costa que se han librado de la masificación turística, se enfrenta a un megaproyecto de 170 hectáreas. La oposición denuncia además que el ayuntamiento acaba de fichar como interventora a una funcionaria condenada por el Tribunal de Cuentas.


Mientras el debate sobre la saturación turística en Canarias no da tregua, un grupo empresarial acaba de poner el ojo en uno de los últimos trozos de litoral grancanario que aún no ha caído bajo la apisonadora del cemento. MUR Hotels quiere levantar un resort de hotel, villas y apartamentos turísticos en La Aldea de San Nicolás, pegado al Parque Natural de Tamadaba, con 1.500 camas y 170 hectáreas de ocupación.

Para hacerse una idea de la escala: el municipio tiene hoy unos 7.400 habitantes. Las nuevas camas equivaldrían al 20% de toda su población. Un pueblo que se duplica de golpe, pero en forma de turistas.

La plataforma ecologista Drago Canarias ha salido en tromba contra el proyecto y lo llama sin rodeos lo que considera que es: "depredación territorial y social". Su portavoz, Luis de la Barrera, advierte que las decisiones que se tomen ahora marcarán de forma irreversible el futuro del municipio, y critica que un proyecto de esta envergadura no esté recibiendo la fiscalización pública que merece.

Pero el resort no es lo único que huele a quemado en La Aldea. Drago denuncia que el ayuntamiento acaba de nombrar interventora municipal —la persona encargada de fiscalizar que el dinero público se gasta limpiamente— a una funcionaria que fue condenada por el Tribunal de Cuentas por causar un perjuicio de más de 725.000 euros a las arcas del ayuntamiento de Noja, en Cantabria. El nombramiento se produce, casualmente, justo cuando el consistorio tiene que validar expedientes relacionados con el megaproyecto hotelero.

En cuanto a las responsabilidades políticas, el reparto es amplio: la modificación del Plan Insular que abrió la puerta a este tipo de desarrollos fue aprobada en el Cabildo con los votos de Nueva Canarias, PSOE, Sí Podemos Canarias, Coalición Canaria y Ciudadanos. Y fue el pleno de La Aldea, gobernado por Nueva Canarias con el PP, quien dio luz verde al cambio de planeamiento municipal que permite construir el complejo.

Tamadaba lleva siglos mirando al mar sin que nadie lo urbanice. Según Drago, ese tiempo se acaba.

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