Intentará batir el récord de España de highline en el barranco de Moya.

Un joven canario intentará batir el récord de España de highline en la Villa de Moya.
* Kevin Vega cruzará este sábado sobre una cuerda floja y a doscientos metros de altura, los trescientos metros que separan un extremo del otro del Barranco de Moya; un desafío que estará amenizado desde bien temprano con música, actividades y talleres de slackline para todas las edades, en el mirador de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria

A doscientos metros de altura, sobre una cuerda floja de apenas dos centímetros y medio de ancho y a expensas del viento, el joven grancanario Kevin Vega, de 22 años, intentará atravesar este sábado los trescientos metros que separan un extremo del otro del Barranco de Moya. Se trata de highline, una modalidad de slackline, es decir, cruzar de un punto a otro en equilibrio sobre una cinta de nailon o línea, pero a gran altura. Una practica deportiva en auge en Canarias y en España, donde cada vez son más los intrépidos que se animan a retar al vértigo. Que, por otro lado, más allá de la espectacular estampa y la angustia ajena que puede causar entre el público, no supone ningún riesgo para la integridad física de quienes suben a la cuerda, pues se realiza con exhaustivas medidas de seguridad. De lograr este nuevo desafío, Vega batirá el récord nacional que él mismo ostenta y registrado en 270 metros de longitud, en el risco de Faneque.

Tendrá dos oportunidades, el sábado y el domingo. Y ambos días, desde bien temprano en el mirador de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, en el casco de la Villa de Moya, se amenizará este reto con música, actividades y talleres de slackline aptos para todos los públicos; además de taller de silbo canario, a cargo del colectivo Yo silbo. Hasta que el reloj del templo marque las 16 horas y Kevin comience a atravesar la línea desde el mirador de Doramas hasta el otro extremo del Barranco de Moya. A diferencia del funambulismo, en el que se hace lo propio pero sobre un cable de acero más estable y con una barra para mantener el equilibrio, la cuerda del highline es plana y está a merced del viento, por lo que se mueve en todas direcciones añadiendo complejidad al recorrido.

Lo que sí parece de acero es la templanza de este joven educador y controlador ambiental, quien reconoce que “no preparo este reto haciendo nada excepcional ni específico, sólo entreno un poco más de lo habitual y camino líneas para estar preparado para el fin de semana”. Kevin Vega explica que “tienes que controlar el factor psicológico porque aunque vas con medidas de seguridad, te enfrentas al vacío, caminas sobre la nada”. Y eligió Moya “porque me gusta mucho el pueblo, solemos practicar mucho por aquí, y es mi forma de contribuir en la dinamización del municipio y en la promoción fuera de la isla”, pues quedará registrado en imágenes de vídeo y fotografía que darán la vuelta al mundo a través de las redes sociales, donde los slackliners comparten sus logros. En países como Francia, Estados Unidos, Alemania o Suiza, donde este deporte está más afianzado, estarán muy pendientes de la Villa de Moya este fin de semana.
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