Continúa el calvario de la familia de Yéremi Vargas.

Yeremi Vargas desapareció sin dejar rastro en 2007 —cuando tenía siete años—, en Vecindario (Santa Lucía, Gran Canaria). Sus familiares viven desde entonces un calvario que dio un giro inesperado y desagradable en 2013. Ese año, al abrir una cuenta en Twitter para estar al tanto de las informaciones relacionadas con el pequeño, comenzaron a sufrir el acoso de usuarios de la red social, quienes se burlaban de su situación con comentarios como "Yeremi tiene el récord Guiness de jugar al escondite".        
                  
La madre de uno de los presuntos autores ha manifestado en el día de ayer a Diario El País, donde ha preferido mantenerse en el anonimato, que su hijo no ha tenido nada que ver y que entregó voluntariamente el teléfono móvil de su hijo y su ordenador a la Policía Judicial con el fin fin de agilizar la investigación. No obstante y según relata Guisado, quien sigue la pista aun de estos sujetos, el whatsapp ha entrado en linea todos los días desde que pudo localizarles. "Esta mujer me llamó en oculto y solo dijo que su hijo era un santo, tal y como pasó con la familia de la que fue implicada residente en Vecindario, quien acabó confesando ser autora de las mismas atrocidades".

Lejos de dar credibilidad y según los actos cometido a través de E.P responsable de la linea por la cual se hicieron pasar por agentes de la U.C.O para conseguir un contacto directo con la familia del menor desaparecido, Jonathan ha podido contrastar con varios compañeros del mundo de la comunicación, que el teléfono del susodicho ha estado operativo día tras día desde que hacía pública la denuncia  que efectuó él mismo  y que todas las pruebas están entregadas desde aquel momento en el que llamaban para asegurarles que tenian conocimiento del paradero del menor. 

"No estamos hablando de una chiquillada, más bien de un psicopata aún no diagnosticado que sabe como manipular a su propia familia, pero éste conmigo no puede y no pienso dejarle escapar", asegura el padrastro del menor. 

Por otra parte la pasada semana la familia de Yeremi recibía otra llamada de un anónimo asegurando saber donde estaba el menor y quienes eran los responsables. La Guardia Civil pudo averiguar la identidad del individuo y se pudo comprobar que tan solo se trataba de un vidente más y no dieron mayor importancia.

La familia de Yeremi Vargas ha agradecido en profundidad la eficacia de la Guardia Civil y siguen confiando en el gran trabajo que están llevando a cabo a fin de encontrar al pequeño.

Más información en el blog de Jonathan Guisado http://www.laprovincia.es/blogs/la-otra-cara-de-la-verdad/

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