Maspalomas tributa a su patrón una misa-procesión y un asadero.
La población de San Fernando de
Maspalomas festejó este viernes el día grande de sus fiestas patronales,
acudiendo primero al templo parroquial para participar en la misa en honor del
santo, y disfrutando sobre todo -después de acompañar a la imagen del patrono
en procesión por las calles del casco viejo- del tradicional asadero de pescado
fresco.
En su homilía, tras la lectura
del evangelio según San Mateo sobre Sermón
del monte’, el reverendo destacó que
“todos tenemos un santo de nuestra devoción, interesada, al que recurrimos para
pedir su intercesión ante un problema o necesidad”, y dijo también que los
santos están para ser modelos de vida, y que “la santidad es un reto del que
ninguno de nosotros está excluido sea cual sea nuestra historia pasada”.
Centrándose después en las
bienaventuranzas, Lantigua Barrera manifestó que “caminamos en dirección
contraria a nuestra sociedad y a contracorriente”, y que ser cristiano “no es
vivir la vida fastidiándose más que los demás y de forma más infeliz”, sino
luchando por la paz y renunciando a toda violencia, trabajando por la justicia,
no siendo esclavos del dinero “porque el dinero no abre las puertas de nuestro
corazón para ser capaces de amar y compartir”, afirmó.
El numeroso cortejo procesional
de la imagen de San Fernando “el Chico” y de su compatrona la Virgen del Carmen
por las avenidas de Tejeda y Tunte, el poblado viejo y la calle Lanzarote se
hizo siguiendo los ritmos acompasados de la Banda La Charanguita de Tunte,
entremezclados con zumbidos y estruendos de voladores que anunciaban el
recorrido a los vecinos.
En las siete barbacoas fabricadas
con bidones por operarios municipales de la Concejalía de Vías y Obras se
metieron al fuego una camioneta de madera podada por el servicio de Canaragua
Medio Ambiente y también unos seis sacos de carbón de 25 kilos.
Con esa brasa en condiciones se
acostaron en las parrillas unos 700 kilos de caballas grandes y frescas,
traídas desde el puerto de Arguineguín por Sene Rubio, que se sirvieron en los
platos acompañadas por papas arrugadas, mojo canario y un trozo de pella de
gofio. Siguiendo la tradición, el alcalde Marco Aurelio Pérez también se puso a
la faena y sirvió el primer plato.
En total, el nuevo servicio
centralizado de cocinas de las guarderías municipales arrugó para la ocasión
unos 350 kilos de papas y fabricó 50 litros de mojo. El amasijo de la pella con
90 kilos de gofio, agua de naciente y algo de ron corrió a cargo -como es
costumbre ya desde hace más de 40 años- de los vecinos Andrés Santana y
Francisco (Pacuco) Ravelo.
Además, para aliviar el conducto
y mejorar la digestión, la comisión festiva también ofreció a los participantes
en el enyesque 11 barriles de cerveza de 50 litros cada uno, y unas 3.000 latas
de refresco. El asadero fue amenizado por la música de La Charanguita de Tunte.