Vecinos de Las Torres Altas denuncian el «silencio institucional» del Ayuntamiento por el hedor y ruido de los contenedores
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA — Una profunda indignación y sensación de abandono es lo que manifiestan los vecinos de la calle Trópico, en el barrio capitalino de Las Torres Altas. Desde el pasado mes de febrero, conviven diariamente con los malos olores, el ruido matutino y la acumulación de basura en sus puertas a causa de la reubicación de varios contenedores de residuos a pocos centímetros de sus viviendas.
Según detallan los propios afectados, la situación comenzó el pasado 23 de febrero de 2026, fecha en la que enviaron la primera queja a través de la Plataforma Ciudadano y al Servicio de Limpieza del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces, y durante casi seis meses, han remitido correos electrónicos semanales acompañados de fotografías que atestiguan el deterioro paulatino del entorno, sin que la corporación municipal haya tomado cartas en el asunto.
Calor, ruidos a las 6:30 y basura fuera de los depósitos
La convivencia se ha vuelto insostenible con la llegada del verano y las altas temperaturas, que multiplican la intensidad de los pestilentes olores que entran directamente a las casas. A esto se le suma el incansable trasiego y el ruido derivado de la recogida a primeras horas de la mañana:
«Nos quejamos del ruido a las 6:30 de la mañana y de lo que es peor aún: del mal olor del contenedor de basura, que ha ido en aumento con los calores. Nos resulta lamentable ver esto cuando antes éramos los propios vecinos los que barríamos, lavábamos y manteníamos la calle impecable», relatan con impotencia en uno de los escritos.
Lamentablemente, como suele ser habitual en estos puntos, los depósitos amanecen con frecuencia rodeados de bolsas y enseres fuera de lugar, alterando por completo la salubridad y la estética de una zona residencial de casas terreras.
Desigualdad en el trato vecinal y falta de respuestas
El malestar de los residentes va más allá del problema de higiene urbana; denuncian una clara desigualdad en la atención prestada por el Consistorio. Según afirman, la reubicación inicial de los contenedores se produjo para alejar la basura de las promociones de edificios de nueva construcción situadas en el tramo inferior de la misma calle, atendiendo sus peticiones con rapidez.
«A nuestros vecinos de los edificios nuevos enseguida les hicieron caso. ¿Por qué a nosotros nos ignoran? Es lamentable», recriminan al área de Limpieza.
A pesar de la constancia de los vecinos en el envío de pruebas gráficas durante todo el semestre, la respuesta municipal ha sido prácticamente nula, limitándose a una única comunicación formal en meses. Tras más de 15 días tras el último envío de fotos urgiendo a un cambio de ubicación hacia un punto neutral donde no genere molestias, la respuesta del Ayuntamiento sigue siendo el silencio.
