Una canaria entre las mejores maestras de España.

Loida González es una docente de 38 años nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1980.  Comienza como maestra en la isla de Fuerteventura en el año 2007 en el CEIP Antoñito el Farero. Por segundo año consecutivo, está entre las 10 mejores maestras de primaria de España. Este año con la quinta posición, con la que será premiada con un galardón el 23 de febrero.  Trabaja en el CEIP Lajares como directora y tutora de un grupo de primaria.
Destaca por sus métodos de enseñanza a los niños, por los que ha sido premiada y de los que vamos a conocer un poco más en esta entrevista.


- ¿Cuándo decidiste y por qué, dedicarte a la educación de niños?
Al ser hija de padres maestros, creces impregnada  de conversaciones sobre proyectos, actividades, programaciones… Desde pequeña ya me dedicaba  a enseñar a mi hermana o muñecos cuando ya no quedaba otra.  Siempre me atrajo la idea de poder hablar en público y de ayudar a quien lo necesitara.  También es verdad que tenía y tengo muy buenos modelos  de referencia y eso ha marcado mucho mi camino.
- ¿Te costó adaptarte a Fuerteventura?
La verdad es que sí. Soy una persona muy familiar y cuando te llega un mensaje al móvil en el que te comunican que debes irte a trabajar a otra isla es una sensación muy contradictoria. Te alegras porque estás consiguiendo un sueño, pero te apena dejar a los tuyos y marcharte.  Hoy en día no me arrepiento de la decisión que tomé, pero es cierto que tanto para mi como para muchos docentes, es una dura decisión.
- ¿Cuándo y por qué comienzas a pensar que hay que cambiar la manera de enseñar a los alumnos?
Realmente soy consciente de que es necesario hacer cambios en las metodologías que hacemos desde que tuve la suerte de hacer las prácticas en el colegio Heidelberg de Gran Canaria.  Tuve la suerte de aprender de grandes profesionales y añadiendo a todo lo que he podido aprender por ejemplo de mi madre (porque es de primaria también), veía claro que nos estábamos estancando. La sociedad cambia y nuestros alumnos/as también. Fíjate como ha evolucionado un teléfono móvil de unos 10 años a hoy día,  piensa en un coche, en las televisiones…  Si yo te pido que pienses ahora en las mesas y sillas y  en las aulas en general verás que seguimos estando igual.    Desde que comencé como tutora, tuve muy claro que la escuela es de los niños y por lo tanto deberíamos actuar como tal.
- ¿Cuándo comienzas a hacer los primeros cambios y qué anécdotas con las reacciones de los alumnos?
Comienzo haciendo cambios ya desde el principio. Dedicaba mucho tiempo a formarme online, puesto que tampoco disponía de medios para viajar e ir a ponencias. Me comunicaba con compañeros de otros países  e intentaba poner en práctica consejos sobre métodos que a ellos les funcionaba.  Como anécdotas:  Recuerdo una muy bonita  en infantil. Tenía que dar los animales salvajes, y en una tarde comencé a transformar el aula. AL día siguiente mi clase era una selva, y uno de mis alumnos me sujeta la pierna y me dice “hoy no me voy a casa, yo me quedo aquí contigo”. Pero no pensemos que las anécdotas tienen que pasar sobre todo en infantil. Hace unos días,  empleando el maquillaje corporal en clase de naturales, uno de mis alumnos me dijo que “había sido el mejor día de su vida”.   Inevitablemente la metodología que empleo cambia la vida de mi alumnado para ser más felices, mejores personas y para que no se aburran de aprender cosas cada día.
- Supongo que habrás tenido compañeros que son más reacios a estos cambios.
Evidentemente no ha sido sencillo llegar hasta aquí y más aún que se reconozca positivamente el tiempo y el cariño que dedicamos a la profesión.  He tenido compañeros/as que  sí quieren compartir y aprender unos de otros, pero también he padecido como muchos otros, el que un Equipo Directivo te frenara o te agotara psicológicamente.  Nuestra profesión sufre desgraciadamente de mucha competitividad, y  bastante machacados estamos por las Administraciones como para que nosotros mismos nos ataquemos unos a otros.  De siempre se ha “premiado” o “recompensado” al que hacía poco o nada, porque así evitamos que los compañeros se comparen y se sientan mal. ¿El resultado?, maestros con una gran creatividad y potencial para enseñar, que ven sus ideas enterradas y sin medios para llevarlas a cabo.   Mi consejo es que no se rindan. Somos la esperanza de nuestro alumnado y en muchos casos, somos la última oportunidad de que alguien crea en ellos.  Enseñar es un juego, pero es un juego muy serio.
- Hablas mucho de Gamificación, de la decoración, del ambiente en clase. ¿Hasta qué punto crees que influye esto en la clase?
Influye al 100%. De hecho hay muchos estudios que avalan estas metodologías. Sinceramente no invento nada nuevo, simplemente me reinvento para adaptarme a las necesidades de mi alumnado. Un espacio flexible, abierto, con mobiliario adecuado para el trabajo en grupo, evidentemente hace que mis alumnos se sientan libres para trabajar en clase,  que tengan ganas de trabajar en grupos, vienen con ganas de saber qué pasará mañana, y sinceramente el rendimiento académico ha aumentado considerablemente.  Con gamificación he conseguido que sean más responsables y autónomos en trabajos, tareas, exposiciones, pero lo que más me ha gustado es que han aprendido a ayudarse unos a otros. Trabajando los muros emocionales, han aprendido a comentar y explicar sus problemas o preocupaciones. Se mandan mensajes positivos cada día, y la autoestima de algunos que tenían problemas, ha mejorado mucho en poco tiempo. Con el cambio radical de aula, he visto como el alumno que nunca atiende, que se despista, etc… quiera trabajar. Ya no tienen que trabajar únicamente sentados en una silla. Tenemos pelotas de yoga, sillas altas, el que quiere en algún momento determinado  puede hacer la actividad de pie si lo desea…  En el año en el que estamos,  si aún seguimos pensando que nuestro alumnado debe estar sentado tantas horas simplemente escuchando y obedeciendo, es  que tenemos un serio problema.
- ¿La decoración de la clase cambia todos los cursos?
Cambia en función de las necesidades del alumnado y el profesorado. He creado el método de Cambio radial de aula, teniendo en cuenta lo siguiente: la temática la elige el profesor. Para ello tiene que pensar qué quiere trabajar con su grupo, las necesidades que tiene, qué objetivos quiere conseguir etc… Por ejemplo si yo lo que necesito es mejorar la motivación hacia la lectura, elegiré una temática sobre ese tema. Si ves que tu alumnado está muy animado y mantiene el interés, se sigue con la misma temática un curso más. Muchos no le dan la importancia que tiene, pero todo influye en el aprendizaje. No se trata de decorar  y colocar cosas en la clase sin más. Es un trabajo muy meditado y organizado para lograr mejorar el rendimiento académico del alumnado.
- Incluso he visto un sillón en clase, parecía el salón de una casa. ¿No se corre el riego de que los alumnos “pierdan el respeto” a la aula? ¿Es más difícil mantener el orden con esta apariencia?.
A lo mejor te sorprende pero es todo lo contrario. Ellos ven que te adaptas a sus necesidades, y siempre respetando las 6 normas que hay en clase: 1-Siéntate donde puedas hacer mejor tu trabajo, 2-utiliza los asientos o espacios de forma adecuada, 3-si un asiento no funciona ¡cámbiate!, 4-trata el material y el mobiliario con respeto, 5- mantente concentrado/a y no distraigas a los demás y 6- recuerda dejar la clase limpia y ordenada. 
Con estas simples normas ellos son lo suficientemente responsables como para trabajar y aprender en clase.  Es imprescindible crear espacios que inviten al aprendizaje, a la experimentación y al trabajo cooperativo.   Si visitas mi clase, podrás ver una mesa grande en forma de “u”, que he diseñado y que me ayudó a crearla el Ayuntamiento de La Oliva. Una mesa creada para los apoyos inclusivos que hay dentro del aula.
- Me gusta mucho una camiseta tuya que pone “mis alumnos están cambiando el mundo”(portada de esta noticia). ¿Qué quieres simbolizar?
Más bien es el reflejo de una realidad.  Les enseño que tienen el poder de mejorar las cosas de su entorno,  veo cómo con el paso de los días maduran y son capaces de razonar y ver soluciones que incluso a los políticos les llega a costar. Saben trabajar en equipo, elogian a los compañeros cuando hacen algo bien, y quieren mejorar el mundo en el que viven. Hace unos años conseguimos mandar 960 mantas a Alepo, a los Refugiados Sirios. Son conscientes de que  si se lo proponen, pueden llegar a donde quieran.
También me ha llamado mucho la atención que tienes en el aula un “Buzón de cartas para la profe”.
Sí, jajaja. Ahí mi alumnado puede dejarme sugerencias, preocupaciones,  dedicatorias, e incluso algún problema que tengan y que no quieren  que los demás sepan.  Es importante que confíen en nosotros y esta idea me ha ayudado mucho.

- He visto que incluso has ido disfrazada a alguna de tus clases.
Jajaja. Sí, y les encanta.  No es lo  mismo abrir un libro y hablar sobre  un científico, a que ellos entren al aula y se encuentren con el científico  que les va a contar en primera persona lo que deben saber.  Hay que perder la vergüenza,  salir de la zona de confort y despertar el interés y la curiosidad de los niños y niñas.
¿Qué actividades gustan más a los niños?
Toda actividad si es motivadora les encanta. Disfrutan entrevistando personajes disfrazados, maquillando protozoos,  haciendo retos de investigación en matemáticas, haciendo batallas entre grupos sin darse cuenta de que están repasando contenidos, y un largo etc.
- Para motivar a los alumnos, el profesor también tiene que estar motivado. ¿Cómo se consigue eso todos los días?
Se consigue estando todos unidos,  al ser la directora del Centro, busco formación necesaria para mi claustro, ponencias interesantes, congresos educativos, pero lo que prima es que nos ayudemos unos a otros. Siempre aprendemos cosas nuevas.
- ¿Qué te suelen preguntar otros profesores sobre tu método de trabajo?
Lo que más me preguntan es  cómo plantearle las ideas a sus compis de colegio o a sus Equipos Directivos.  Les animo a organizar bien sus ideas y que lo planteen sin miedo, porque a veces les frena más el miedo o el salirse de la zona de confort que otra cosa.  Me preguntan mucho también,  cómo realizo los materiales, y les comento que siempre comparto todo el material desde mi instagram o desde mi blog. Se trata de crecer todos juntos. El papel del maestro solitario ya ha quedado en el olvido, afortunadamente.
- Cuando yo estaba en 5º de EGB tuvimos un tutor que la mayoría del tiempo la dedicaba a darnos clase de música, teatro, macramé y otras actividades. Al siguiente curso el resto de profesores lo criticaron mucho, porque decían que había olvidado el resto de asignaturas. ¿Cómo se consigue el equilibrio para una educación correcta?
Lo primero es recordar que nos debemos a un currículo con criterios mínimos que debemos enseñar al alumnado, no los dice la ley, pero eso yo puedo adaptarlo a los intereses de mi alumnado. Por ejemplo: Yo tengo que enseñarles a dividir por dos cifras o decimales. Muchos optan por seguir un libro de editorial siguiendo página por página, y otros nos inventamos una historia casi mágica donde aparece un persona que les explica por qué es importante dividir, hacen juegos manipulativos, y finalmente practican ejercicios.  El secreto está en tener claro  qué deben aprender tus alumnos y cómo enseñarles eso  de la forma más amena  y divertida posible. Perdamos el miedo a enseñar con el corazón.


- ¿Qué opinan los padres de tu método? ¿Qué es lo que más te preguntan?
Cuando ven que dejas de usar tanto libro es lógico que les preocupe que sus hijos aprendan lo que tienen que saber con  su edad, pero a medida que pasa el tiempo se dan cuenta de que aprenden incluso más.   Les preocupaba también saber cada cuánto cambian los niños/as de sitio, por qué cada uno  no lleva su propio material a clase etc…   En mi aula todo es de todos, incluso los colores.  Les enseño a ser cuidadosos con todo nuestro espacio y evito que únicamente piensen en sí mismos. Me ha costado mucho eliminar la obsesión que tenían por las notas y la manía de compararse unos con otros.
- ¿Cómo surge tu participación en EDUCA ABANCA?
Fue una sorpresa, desconocía la existencia de estos premios hasta que fui nominada por familias de alumnado de años anteriores. Por eso para mi tienen tanto valor estos premios, porque son las familias las que consideran que debes optar a ese reconocimiento. El verdadero premio es que confíen y  valoren tu trabajo.
- ¿Qué criterios valoran en EDUCA ABANCA?
En la página la verdad es que lo tienen muy bien especificado, pero se valora mucho la metodología que empleas, si realizas actividades que vayan enfocadas a mejorar o ayudar en la sociedad, si te formas y reciclas,  etc…  Todos entregamos  una gran documentación que se encargan de contrastar y revisar.
-Has quedado en una fantástica 5º posición en tu categoría. ¿Qué significa esto para ti?
Para mi es todo un reconocimiento al trabajo diario que realizo y por lo que he luchado  durante tanto tiempo. Significa que se valore nuestra profesión, puesto que luchamos por hacerlo lo mejor posible a pesar de los grandes recortes, la falta de medios económicos  para invertir en proyectos, las ratios excesivas con las que lidiamos curso tras curso y en aulas que cada vez son más pequeñas…   Estar considerada como la 5º mejor maestra de primaria de España, es un orgullo, pero también tengo que decir que en Canarias, contamos con muy, muy buenos docentes que como yo aman su profesión.
- ¿Dónde te gustaría llegar con tu método?
Sinceramente quisiera llegar a más docentes que estén interesados en mejorar y sacar lo mejor del alumnado.  Me encantaría que se formara una comisión de mejora del mobiliario en las escuelas públicas, pero cuidado, con docentes que estén cada día en el aula, no con personas que simplemente dan su opinión desde un despacho sin saber lo que es atender cada día a 27 niños y niñas. Actualmente intento diseñar un mobiliario  con compañeros que se adapte a nuestro día a día, y sería genial que todos los centros públicos pudieran tenerlo.  Por último,    que se fomentara y tomara en serio el cambio radical de las aulas. Nuestros alumnado se lo merece y debemos luchar unidos para conseguirlo.
- Muchas gracias Loida por dedicarnos un poco de tu tiempo. Para terminar, quiero preguntarte, cuando te encuentres con tus alumnos dentro de 30 años, ¿qué te gustaría que dijeran de ti?.
Me encantaría que me recordaran con mucho cariño y que del tiempo que pasé con ellos, que contaran algo que recuerden con mucho amor y cariño.
Loida González
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