Carta de Santana Cazorla a Paulino Rivero.

D. Paulino Rivero
Iniciado el año 2014, me dirijo a usted para trasladarle mis inquietudes y reflexiones ante el encuentro que mantendrá con D. Mariano Rajoy.
Vaya por delante mi deseo de que esta reunión fructifique con resultados visibles a corto y medio plazo, de manera que se priorice el interés general de Canarias, de su economía y bienestar, por encima de cualquier riesgo de disputa partidista o institucional, que arrastre al Archipiélago a una mayor desconfianza hacia la clase política.
Las relaciones entre Canarias y el Estado han quedado fisuradas en el tiempo por razones que la opinión pública no acaba de entender. Sin embargo, no es hora de mirar hacia atrás y de lamentar oportunidades perdidas.
En los canarios se abriga un sentimiento agridulce por tantas promesas rotas, por tantas esperanzas que, luego, se han desvanecido sin que nadie dé la cara con valentía y sentido común.
Después de más de cuatro décadas como empresario, le digo sr. presidente, que un gesto pesa más que mil palabras y que, al igual que mi grupo entiende como una unidad el conjunto de trabajadores, clientes, accionistas e inversores, Canarias ha de ser concebida también como una unidad con vasos comunicantes que permitaaprovechar las fortalezas de su clima, de su saber hacer, de su conectividad y de sus infraestructuras turísticas, sanitarias, viarias, educativas, culturales y de ocio.
En Canarias no sobra nada; es más, todavía nos falta mucho para consolidar nuestras bondades ante los socios comerciales europeos, de manera que un cambio de tendencia en los destinos o hábitos turísticos, no modifique esta etapa de mayor afluencia de visitantes que estamos experimentando como consecuencia de factores coyunturales más que estructurales.
Sea pues bienvenido este encuentro entre usted y el presidente de la Nación después de un periodo de tensiones que en nada beneficia a nuestra economía y que ojalá sirva para un mejor diálogo entre dos administraciones que deben navegar con un rumbo común, donde Canarias sea concebida como un territorio necesitado de un marco jurídico (el REF) sujeto a plenas garantías institucionales, sin alteraciones por caprichos interpretativos que tanta desazón nos ha traído.
Como acabo de expresarle, d. Paulino, los empresarios queremos trabajar en condiciones óptimas, de forma que demos el mejor servicio a nuestros clientes y que seamos capaces de mostrar a nuestros trabajadores y a sus familias un futuro provechoso.
Para avanzar en estos objetivos es imprescindible un compromiso de partes basado en los siguientes puntos:
1. Un pacto de no agresión que anteponga la lucha contra el desempleo, que se ha convertido, por desgracia, en la peor noticia de todas. El paro anula la esperanza y socava la dignidad y, lo que es peor, limita nuestra capacidad de crecimiento, sumiendo a decenas de miles de canarios en la desolación.
2. Una guía para garantizar la solvencia de la financiación autonómica, de forma que los recursos disponibles no se sometan cada año a los altibajos presupuestarios y a la pérdida de eficiencia en la gestión de lo público.
3. Una mayor flexibilización de la Administración de manera que los procedimientos no se empantanen; muchas inversiones acaban quedando en el olvido.
4. Una celeridad en las asignaciones a la Administración de Justicia, para que resuelva en tiempo y forma contenciosos que diezman nuestra fe en el Estado de Derecho.
5. Un esfuerzo para promover la inversión pública como motor de crecimiento sin tanta obsesión por el control del déficit, tal y como ha acreditado la economía estadounidense en estos tres últimos años a través de programas expansivos que fomentan el empleo y el crédito a las empresas.
6. Una mayor transparencia en el modelo de gestión aeroportuaria de forma que el nuevo marco de competencias nos diga qué obras son necesarias para garantizar un servicio de calidad a los millones de usuarios que soportan los ocho aeródromos isleños.
7. Una llamada de atención a las aerolíneas españolas para que generen más plazas y vuelos que fortalezcan el turismo peninsular.
8. Una racionalización de las leyes del territorio que introduzca mayor competencia en la oferta alojativa y mayor facilidad de implantación de inversores, alejándonos así de las tentaciones intervencionistas.
9. Una estabilidad permanente en las ayudas al transporte de mercancías que hagan más soportable el coste de la insularidad.
10.  Un desarrollo eficaz en las infraestructuras energéticas que nos hagan sostenibles en el tiempo. La mera idea de un apagón cero por falta de modernización de las instalaciones eléctricas, mermaría nuestra credibilidad ante los turistas y los turoperadores con graves consecuencias que aprovecharían destinos alternativos.
A modo de resumen, señor presidente, la economía, las empresas, los sindicatos, los trabajadores, los desocupados, las familias y las instituciones civiles, aguardan con avidez que los políticos prediquen con el ejemplo y que den un paso de gigante en pro de una sociedad más justa, más abierta y más libre, en la que la ética sea el timón de nuestros esfuerzos, sueños e ilusiones.
Esta nueva etapa que se abre entre Canarias y el Estado debe marcar el inicio de una política de gestos que ha de traducirse en hechos, evitando la crispación política y dejando claro que con las cosas de comer no se juega.
Suerte a ambos.
Atentamente,
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